Lunes, 15 de marzo de 2010 
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Ruby ayuda a su madre a empacar la ropa de sus hermanos menores y alistarlos. 

Huyendo del fuego 

 

Ruby ayuda a su madre a empacar la ropa de sus hermanos menores y alistarlos. 
Por Garrett Kenyon 
Al finalizar el 2009, el volcán Mayon, el cual se extiende desde la tierra en forma cónica perfecta a menos de 16 kilómetros de la ciudad de Ciudad Legazpi, Filipinas, comenzó a arrojar ceniza durante una serie de pequeñas erupciones. Fue algo que realmente no sorprendió a nadie. En un país con 22 volcanes activos, Mayon es el plusmarquista, habiendo hecho erupción más de 50 veces en los últimos 400 años.

Para el 14 de diciembre, las erupciones habían aumentado en frecuencia e intensidad, causando que el gobierno local elevara el nivel de peligro y produciendo temores de una catástrofe inminente. Se ordenó una evacuación de todos los habitantes dentro de un radio de 9.6 kilómetros del volcán, entre ellos casi 2,000 niños apadrinados en las áreas de Legazpi y Tabaco. Pocos días después, los residentes que habían quedado atrás comenzaron a oír sonidos parecidos a los de una tormenta que se aproxima y podían ver lava durante la noche que se derramaba lentamente por la falda del volcán.

Los desastres naturales no son algo extraño para los habitantes de las Islas Filipinas. Visitantes frecuentemente han notado que los filipinos muestran una alegre determinación aun ante una posible tragedia. Tuvimos la oportunidad de ver un poco de este optimismo cuando nos sentamos con Ruby Aydalla, una joven cuya familia acababa de empacar todas las pertenencias que podían cargar y de huir de su casa para escapar de la furia del Mayon. He aquí nuestra entrevista con Ruby y su madre, Emily.

CI: Ruby, ¿qué estabas haciendo cuando supiste que tu familia tendría que evacuar?

Ruby: Jugaba con unos amigos en nuestro barrio cuando nos dijeron que regresáramos a casa a empacar nuestras pertenencias. No sabía lo que estaba sucediendo. Solamente me informó mi mamá, quien supo la noticia de nuestros parientes, que necesitábamos evacuar porque la situación con el volcán Mayon estaba empeorándose.

Los oficiales del ejército que supervisaban nuestra aldea nos dijeron que mi familia entera tenía que trasladarse al centro de evacuación.

CI: ¿Cuántos hay en tu familia?

Ruby: Mis padres y siete hermanos.

CI: ¿Qué estaba pasando por tu mente mientras empacabas?

Ruby: Estaba preocupada por nuestro bienestar. Me daba ansiedad pensar en la clase de vida que tendríamos en el centro de evacuación. También me sentía nerviosa porque no sabía qué empacar. Miré a mi mamá, quien se veía tensa. Le pedí a Dios que nos ayudara mientras empacaba mi ropa en silencio y ayudaba a empacar la de mis hermanos.

CI: ¿Fue difícil para ti decidir qué cosas llevarte?

Ruby: No tuve la oportunidad de contar las cosas que pude salvar. Simplemente empaqué mis cosas sin pensar si serían suficientes. Andaba muy de prisa.

CI: Se ha reportado que muchas personas no querían evacuar de sus hogares con la Navidad a punto de llegar. ¿Hubo familiares tuyos que se frustraron por el hecho de tener que evacuar?

Ruby: No, no nos frustramos ni enojamos en lo absoluto. Estamos agradecidos porque nuestros líderes pensaron en nuestro bienestar. Sí, es una inconveniencia, pero lo hacen por nuestra seguridad. Me siento más tranquila ahora que nos hallamos aquí en el centro de evacuación.

CI: ¿Tu familia alguna vez ha sido afectada por otro desastre natural?

Ruby: Sí, hemos sido afectados antes. Como por los recientes tifones que asolaron nuestra aldea. El peor tifón en azotar nuestra aldea fue el tifón Durian en 2006. Destruyó nuestra casa por completo y tuvimos que reconstruirla. Pero sólo tenemos que evacuar cuando hay una erupción inminente del volcán Mayon.

CI: ¿Sabes qué ha sido de tu casa?

Ruby: Ahora que estamos aquí en el centro de evacuación, nos sabemos lo que está pasando con nuestra casa. Se ha ordenado una evacuación obligatoria y a los residentes se les he prohibido regresar a sus aldeas porque sigue habiendo peligro, según las autoridades.

CI: ¿Te gusta estar aquí en el centro de evacuación?

Ruby: Está bien aquí. Es mejor quedarme aquí que estar en casa preocupada por la situación. Es un poco hacinado, pero la gente es amable. Me gusta tener muchos amigos con quienes jugar y podemos ir a visitar a nuestros amigos en otras habitaciones porque nos quedan bastante cerca. Lo peor es dormir en la noche porque hace mucho frío y el lugar está muy atestado. También no me gustan los baños porque hay muchas personas que los usan.

CI: ¿Han sabido algo de cuando podrán volver a su casa?

Ruby: Todavía no sabemos cuándo regresaremos a nuestra casa. Esperaré a que nuestros líderes nos informen.

CI: ¿Cuál es tu preocupación más grande en este momento?

Ruby: Me preocupo de todas las cosas que tuvimos que dejar en nuestra casa.

Tras platicar con Ruby, tuvimos la oportunidad de hacer unas cuantas preguntas a su mamá Emily.

Ruby y Emily platicaron con nosotros en el centro de evacuación.
Ruby y Emily platicaron con nosotros en el centro de evacuación.
CI: ¿Le preocupa a usted que sus hijos tengan problemas acostumbrándose a vivir lejos de su hogar?

Emily: Pienso que mis hijos, particularmente Ruby, comprenden nuestra actual situación. Ella puede ser muy flexible en cualquier situación. Mis hijos estarán bien aquí. Simplemente tendremos que hacer ajustes a nuestra situación temporal. Tan pronto la situación vuelva a la normalidad, podremos regresar a nuestra casa.

CI: ¿Ha habido otras personas que le han ayudado bajo estas circunstancias?

Emily: Sí, el personal de Children International en Legazpi nos ha brindado mucho apoyo. Ellos han realizado visitas seguidas al campo y monitoreado de cerca nuestra situación aquí.

También somos ayudados por un personal del apadrinamiento y líderes voluntarios muy activos durante la evacuación. Ellos nos mantienen informados de las muchas actividades del programa de apadrinamiento, aun cuando nos encontramos aquí en el centro de evacuación.

CI: ¿Tiene usted algún último comentario que quisiera compartir con nuestros lectores?

Emily: Quiero decirles ‘gracias’ por toda su ayuda.

Fotos y ayuda con este reportaje por Anthony Lorcha, de Legazpi, Filipinas.

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